La oferta de Santa Cruz en este rubro está claramente definida por los productos típicos de las diferentes
regiones que integran la provincia. Así es como las localidades costeras cuentan con una gastronomía
indiscutiblemente vinculada al mar y las del circuito de la Ruta 40, a la fruta fina y según la latitud del caso,
a las huertas orgánicas y las truchas.
El objeto más deseado en materia culinaria es -cualquiera sea el punto cardinal de la provincia en el que se
encuentre el visitante- el cordero. Los expertos dicen que su calidad de carne prácticamente libre de grasas,
muy diferente a la condición de sus pares de otras latitudes, aún de provincias vecinas ya que a causa de una dieta
base de pastos duros y otras circunstancias menores, logra la particularidad de ser una carne suave.
La comida más simple, en la que está presente el cordero ya sea asado o guisado, remite a la cocina rural de las estancias
patagónicas.
En la zona de la costa la trucha bañada en originales salsas, los mariscos y demás productos de mar constituyen la base de
la gastronomía local. También se pueden encontrar platos elaborados artesanalmente utilizando carnes menos difundidas
como la de la liebre, guanaco o choique.
Son de gran interés los dulces y licores que se elaboran artesanalmente con frutas finas. El más destacado sin duda, es el
Dulce y Licor de Calafate, fruto que le da nombre a la ciudad de El Calafate.



